fbpx

¡Santa Misa por nuestros suscriptores!

Cada semana, una Santa Misa es ofrecida por las intenciones de nuestros suscriptores en YouTube

Artículos

Cuando el mundo hiere a la Virgen, los hijos deben levantarse: los ataques contra Nuestra Señora de Guadalupe en 2025

El año 2025 ha sido marcado por dolorosos ataques contra la Virgen de Guadalupe: obras blasfemas en universidades, altares destruidos, intentos de fusionar su imagen con cultos macabros y profanaciones en templos. Estas agresiones no son simples polémicas culturales, sino signos de una creciente hostilidad hacia lo sagrado, especialmente hacia María, cuya pureza y maternidad irritan a un mundo que rechaza la luz.

Ante cada ofensa, la respuesta cristiana no puede ser la indiferencia. La historia demuestra que cuando la Virgen es atacada, Dios pide a sus hijos oración, reparación y fidelidad. Estos hechos llaman a un renovado amor a Nuestra Señora: a ponernos de pie, a rezar más, a reparar más y a vivir con mayor coherencia nuestra devoción.

El mensaje es claro: cuando el odio se dirige a la Madre, los hijos deben responder con amor. Reparar no es solo consolar a María, sino afirmar públicamente la fe y no permitir que la blasfemia se vuelva costumbre. En tiempos de tinieblas, la fidelidad a la Virgen de Guadalupe es un acto de justicia y de esperanza.

San Diego de Alcalá: Obediencia humilde, misión aceptada

La vida de San Diego de Alcalá es un testimonio luminoso de cómo la grandeza espiritual nace de la humildad y la obediencia. Desde su juventud sencilla y silenciosa, aprendió a escuchar a Dios y a servir sin buscar recompensas. Cuando fue llamado a dejar la soledad por la misión, obedeció sin resistencia, confiando más en la gracia divina que en sus propias fuerzas.

Misionero en las Islas Canarias, cuidador de enfermos en Roma y ejemplo de caridad heroica, San Diego vivió lo que muchos temen: la entrega total. Su santidad no se forjó en el ruido ni en los títulos, sino en aceptar lo que Dios pedía, incluso cuando parecía demasiado grande.

En tiempos donde se exalta la comodidad y se rehúye el sacrificio, su ejemplo nos interpela: la obediencia no disminuye, engrandece; y toda misión aceptada con amor se convierte en camino de santidad.

Que, como San Diego, sepamos transformar cada “no puedo” en un confiado “sí, Señor”, descubriendo en la obediencia humilde la verdadera gloria que solo Dios concede.

San Martín de Porres: el camino del que no busca ser visto

San Martín de Porres – El camino del que no busca ser visto

En un mundo que idolatra la visibilidad y el reconocimiento, San Martín de Porres nos recuerda que la verdadera grandeza se encuentra en lo oculto y en el servicio silencioso. Nacido en la humildad y marcado por el desprecio, eligió el último lugar sin queja, viviendo su vocación como siervo con una alegría desbordante.

No buscó aplausos ni honores. Su santidad brotó del balde y la escoba, del cuidado a los enfermos y del consuelo a los pobres. Su lema no fue el éxito, sino la caridad sin límites. Mientras el mundo busca ser visto, él buscaba desaparecer para que solo Dios brillara.

San Martín nos enseña que no se necesita fama para transformar el mundo. Su silencio tenía más fuerza que mil discursos; su humildad, más poder que cualquier cargo. Dios lo elevó porque eligió rebajarse, lo glorificó porque supo servir.

En tiempos de vanidad y ruido, su vida es una llamada urgente: servir más, hablar menos y dejar que la caridad sea nuestra única ambición.
El cielo pertenece a quienes, como él, lavan los pies de los demás sin esperar ser vistos.

El Cielo según San Juan Bosco

San Juan Bosco relató un sueño que dejó sin aliento a sus jóvenes del Oratorio. De pronto se vio en una inmensa llanura azulada como cristal, llena de jardines indescriptibles: flores y frutos con colores nunca vistos, árboles con hojas de oro y ramas de diamante, resplandeciendo con luz propia.

En medio, surgían palacios tan majestuosos que, según Don Bosco, ni todos los tesoros de la tierra bastarían para construir uno solo. Y mientras contemplaba aquello, escuchó una música celestial: miles de instrumentos y coros unidos en una armonía perfecta que llenaba de gozo.

Entonces apareció Santo Domingo Savio, vestido de blanco y resplandeciente, para decirle que aquello no era aún el Paraíso, sino apenas un reflejo natural de lo que Dios tiene preparado para los justos.

El Cielo es plenitud, maravilla y alegría eterna en Dios. Vale la pena vivir para alcanzarlo

San Agustín y la fuerza de la oración de una madre

La historia de San Agustín es testimonio vivo del poder de la oración perseverante, especialmente la de una madre por su hijo. Aunque Agustín pasó su juventud lejos de Dios, siguiendo placeres y filosofías del mundo, su madre, Santa Mónica, nunca dejó de rezar por él, entre lágrimas y sufrimientos ofrecidos con fe.

Gracias a esa oración constante, Agustín se convirtió, fue bautizado por San Ambrosio y llegó a ser uno de los grandes Doctores de la Iglesia. Su vida demuestra que ningún hijo está perdido si hay una madre que ora.

Hoy, muchas familias sufren por hijos que han abandonado la fe. La historia de Agustín y Mónica nos recuerda que Dios actúa en silencio, y que ninguna oración amorosa es en vano. Incluso si no se ven los frutos de inmediato, la gracia siempre trabaja en el corazón.

En la fiesta de San Agustín, se nos invita a renovar la esperanza y a perseverar en la oración por la conversión de nuestros seres queridos. Porque, como Santa Mónica, podemos confiar en que Dios sabrá abrir caminos, aun en medio de la oscuridad.

San Ignacio de Loyola y la Sangre de Cristo: el Reino fundado en la Redención

San Ignacio de Loyola y la Sangre de Cristo: el Reino fundado en la Redención

San Ignacio de Loyola, cuya fiesta celebramos el 31 de julio, comprendió que el Reino de Cristo no se edifica con poder humano, sino sobre la Sangre redentora derramada en la Cruz. En sus Ejercicios Espirituales, presenta a Cristo como el Rey eterno que conquista corazones no desde un trono, sino desde el Calvario.

Para San Ignacio, seguir a Cristo es una decisión radical: aceptar la Cruz, amar su Sangre y luchar por la salvación de las almas. La Sangre de Cristo no es solo recuerdo del pasado, sino gracia viva, bandera de combate y fundamento del Reino. En su espiritualidad, no hay lugar para neutralidades: se pertenece al Reino del Redentor o se sirve a otro.

La fiesta de San Ignacio es una oportunidad para renovar nuestra entrega, contemplar la Cruz y hacer de la Sangre del Salvador nuestro estandarte en la lucha diaria por la fidelidad, la reparación y la conversión.

Cuando el mundo hiere a la Virgen, los hijos deben levantarse: los ataques contra Nuestra Señora de Guadalupe en 2025

El año 2025 ha sido marcado por dolorosos ataques contra la Virgen de Guadalupe: obras blasfemas en universidades, altares destruidos, intentos de fusionar su imagen con cultos macabros y profanaciones en templos. Estas agresiones no son simples polémicas culturales, sino signos de una creciente hostilidad hacia lo sagrado, especialmente hacia María, cuya pureza y maternidad irritan a un mundo que rechaza la luz.

Ante cada ofensa, la respuesta cristiana no puede ser la indiferencia. La historia demuestra que cuando la Virgen es atacada, Dios pide a sus hijos oración, reparación y fidelidad. Estos hechos llaman a un renovado amor a Nuestra Señora: a ponernos de pie, a rezar más, a reparar más y a vivir con mayor coherencia nuestra devoción.

El mensaje es claro: cuando el odio se dirige a la Madre, los hijos deben responder con amor. Reparar no es solo consolar a María, sino afirmar públicamente la fe y no permitir que la blasfemia se vuelva costumbre. En tiempos de tinieblas, la fidelidad a la Virgen de Guadalupe es un acto de justicia y de esperanza.

San Diego de Alcalá: Obediencia humilde, misión aceptada

La vida de San Diego de Alcalá es un testimonio luminoso de cómo la grandeza espiritual nace de la humildad y la obediencia. Desde su juventud sencilla y silenciosa, aprendió a escuchar a Dios y a servir sin buscar recompensas. Cuando fue llamado a dejar la soledad por la misión, obedeció sin resistencia, confiando más en la gracia divina que en sus propias fuerzas.

Misionero en las Islas Canarias, cuidador de enfermos en Roma y ejemplo de caridad heroica, San Diego vivió lo que muchos temen: la entrega total. Su santidad no se forjó en el ruido ni en los títulos, sino en aceptar lo que Dios pedía, incluso cuando parecía demasiado grande.

En tiempos donde se exalta la comodidad y se rehúye el sacrificio, su ejemplo nos interpela: la obediencia no disminuye, engrandece; y toda misión aceptada con amor se convierte en camino de santidad.

Que, como San Diego, sepamos transformar cada “no puedo” en un confiado “sí, Señor”, descubriendo en la obediencia humilde la verdadera gloria que solo Dios concede.

San Martín de Porres: el camino del que no busca ser visto

San Martín de Porres – El camino del que no busca ser visto

En un mundo que idolatra la visibilidad y el reconocimiento, San Martín de Porres nos recuerda que la verdadera grandeza se encuentra en lo oculto y en el servicio silencioso. Nacido en la humildad y marcado por el desprecio, eligió el último lugar sin queja, viviendo su vocación como siervo con una alegría desbordante.

No buscó aplausos ni honores. Su santidad brotó del balde y la escoba, del cuidado a los enfermos y del consuelo a los pobres. Su lema no fue el éxito, sino la caridad sin límites. Mientras el mundo busca ser visto, él buscaba desaparecer para que solo Dios brillara.

San Martín nos enseña que no se necesita fama para transformar el mundo. Su silencio tenía más fuerza que mil discursos; su humildad, más poder que cualquier cargo. Dios lo elevó porque eligió rebajarse, lo glorificó porque supo servir.

En tiempos de vanidad y ruido, su vida es una llamada urgente: servir más, hablar menos y dejar que la caridad sea nuestra única ambición.
El cielo pertenece a quienes, como él, lavan los pies de los demás sin esperar ser vistos.

El Cielo según San Juan Bosco

San Juan Bosco relató un sueño que dejó sin aliento a sus jóvenes del Oratorio. De pronto se vio en una inmensa llanura azulada como cristal, llena de jardines indescriptibles: flores y frutos con colores nunca vistos, árboles con hojas de oro y ramas de diamante, resplandeciendo con luz propia.

En medio, surgían palacios tan majestuosos que, según Don Bosco, ni todos los tesoros de la tierra bastarían para construir uno solo. Y mientras contemplaba aquello, escuchó una música celestial: miles de instrumentos y coros unidos en una armonía perfecta que llenaba de gozo.

Entonces apareció Santo Domingo Savio, vestido de blanco y resplandeciente, para decirle que aquello no era aún el Paraíso, sino apenas un reflejo natural de lo que Dios tiene preparado para los justos.

El Cielo es plenitud, maravilla y alegría eterna en Dios. Vale la pena vivir para alcanzarlo

San Agustín y la fuerza de la oración de una madre

La historia de San Agustín es testimonio vivo del poder de la oración perseverante, especialmente la de una madre por su hijo. Aunque Agustín pasó su juventud lejos de Dios, siguiendo placeres y filosofías del mundo, su madre, Santa Mónica, nunca dejó de rezar por él, entre lágrimas y sufrimientos ofrecidos con fe.

Gracias a esa oración constante, Agustín se convirtió, fue bautizado por San Ambrosio y llegó a ser uno de los grandes Doctores de la Iglesia. Su vida demuestra que ningún hijo está perdido si hay una madre que ora.

Hoy, muchas familias sufren por hijos que han abandonado la fe. La historia de Agustín y Mónica nos recuerda que Dios actúa en silencio, y que ninguna oración amorosa es en vano. Incluso si no se ven los frutos de inmediato, la gracia siempre trabaja en el corazón.

En la fiesta de San Agustín, se nos invita a renovar la esperanza y a perseverar en la oración por la conversión de nuestros seres queridos. Porque, como Santa Mónica, podemos confiar en que Dios sabrá abrir caminos, aun en medio de la oscuridad.

San Ignacio de Loyola y la Sangre de Cristo: el Reino fundado en la Redención

San Ignacio de Loyola y la Sangre de Cristo: el Reino fundado en la Redención

San Ignacio de Loyola, cuya fiesta celebramos el 31 de julio, comprendió que el Reino de Cristo no se edifica con poder humano, sino sobre la Sangre redentora derramada en la Cruz. En sus Ejercicios Espirituales, presenta a Cristo como el Rey eterno que conquista corazones no desde un trono, sino desde el Calvario.

Para San Ignacio, seguir a Cristo es una decisión radical: aceptar la Cruz, amar su Sangre y luchar por la salvación de las almas. La Sangre de Cristo no es solo recuerdo del pasado, sino gracia viva, bandera de combate y fundamento del Reino. En su espiritualidad, no hay lugar para neutralidades: se pertenece al Reino del Redentor o se sirve a otro.

La fiesta de San Ignacio es una oportunidad para renovar nuestra entrega, contemplar la Cruz y hacer de la Sangre del Salvador nuestro estandarte en la lucha diaria por la fidelidad, la reparación y la conversión.

PROGRAMA

CAMINANDO AL CIELO

¡Todos los lunes, martes y jueves un nuevo vídeo sobre las verdades que debemos recordar para alcanzar la salvación!

YouTube @CaminandoalCielo

Últimos vídeos

5 Videos

CAMINANDO AL CIELO

Nuestra Misión

¿A dónde va el mundo? ¿Cómo terminará este río de violencia, tragedias y desunión que aparecen diariamente en las noticias y redes sociales? Son algunas preguntas que rondan todos los días la cabeza de muchísimos católicos… 

La sabiduría de la Iglesia Católica nos enseña cuál es la solución: “piensa en tus Novísimos, y no pecarás eternamente” (Ecl. VII,  40).

Muerte, Juicio, Infierno y Gloria; nuestro propósito es propagar estas verdades eternas. Con su ayuda, podremos hacer que muchas personas, familias, y naciones enteras vuelvan al Dios.

¡Acompáñenos, para que vayamos juntos Caminando al Cielo!

CONOCE MÁS SOBRE LOS NOVÍSIMOS

CAMINANDO AL CIELO

Seleccione telefonista

¡Enciende una vela por un amigo!

¡Hazle saber a un amigo o familiar que las Almas del Purgatorio están intercediendo por él!

¡Las oraciones son realmente el mejor regalo!

¿Qué tal si sorprendes a un amigo o alguien querido haciéndole saber que le has recordado en tus
oraciones?


Aquí puedes encender una Vela de 7 días para alguien especial.

 

Tu amigo o familiar será notificado de tu regalo a través de su correo electrónico, y podrá ver las
intenciones que has presentado por él. Estas intenciones serán colocadas en la Santa Misa
semanal.


¡Tu amigo o familiar de seguro será tocado por este regalo espiritual!

Todos sus detalles e información se mantienen privados y confidenciales

CAMINANDO AL CIELO

Seleccione telefonista

Sagrado Corazón de Jesús

Seleccione telefonista